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Galgana (Lathyrus cicera)















Lo que más no ha llamado la atención de esta planta, ha sido su nombre: Galgana. Tenemos que decir que al Lathyrus cicera se le conoce igualmente, por infinidad de nombres, pero ha sido éste de Galgana, también Gálgana, el que más nos ha sorprendido. Pasado ese primer momento de sorpresa, se ha consultado el diccionario de la RAE, para saber qué podía significar, pero todavía para mayor sorpresa, dicha palabra no aparece en el diccionario. Como no nos hemos dado por vencido, hemos consultado también el Diccionario de Uso del Español de María Moliner, y en esta ocasión, la búsqueda ha dado sus frutos. Aparece la palabra galgana como “garbanzo pequeño”.

A raíz de esta de definición nos han surgido las dudas sobre si la galgana es una fabácea o una leguminosa. Así que hemos seguido buscando más información sobre la galgana, y nos hemos encontrado con que, tanto “fabácea” como “leguminosa” son dos nombres para designar a la misma familia de plantas, pero que fabácea es el nombre científico moderno. ¡La que está liando los avances en cuestiones genéticas!
A primera vista, lo que más no llama la atención de esta planta es su llamativa pequeña flor de color rojo. A partir de ahí, cuando vamos viendo más detenidamente la planta, vamos descubriendo las vainas que albergan los pequeños garbanzos o chícharos, pues también se conoce a la galgana como chícharo. Aquí vuelve a presentársenos un nuevo dilema, si la definición nos dice garbanzo pequeño, como se le puede denominar chícharo. Para nosotros chícharos son los guisantes. Zanjemos la cuestión, sea garbanzo o chícharo, lo que está claro, es que la galgana es otra de las plantas comestibles que han  quedado en el olvido. Tal era su popularidad, que en algunas zonas de Alicante, las semillas se utilizaban para guisos y recetas, siendo el más popular el “arroz con guijillas”. Pero el uso más generalizado de la galgana, ha sido como forraje para el ganado.
Actualmente, esta planta tan desconocida para la gran mayoría de los mortales de la zona, se sigue investigando desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas CSIC, y se ha obtenido una nueva variedad de galgana para forraje. Han conseguido una variedad muy resistente al frío, al secano y a las plagas. Podemos deducir que la galgana sigue teniendo su importancia cuando organismo tan reputado se dedica a su investigación

La galgana ajena a si aparece o no, en diccionarios, o de su importancia para alimentación del ganado o de la población humana, sigue creciendo en los bordes de los caminos de los Acantilados, en pedregales, linderos y roquedos, a pleno sol y huyendo de suelos encharcados. Como podemos comprobar en nuestros paseos por los Acantilados es una de las plantas más comunes que podemos observar, enganchadas y trepando por cualquier planta, retama o rama que tenga cercano. Lasa flores rojas van apareciendo como semáforos herbales entre el intrincado laberinto de tallos, hojas y ramas secas. 

Así que perspicaz visitante que vienes a recorrer estos Acantilados durante la primavera, podrás observar, si tienes ojos observadores, esta flor tan pequeña, singular y a la vez tan fotogénica. Pues podrás comprobar que bella, bella, no es, pero que al contrario que la mayoría de los mortales gana un montón delante de una cámara.


 

Arañuela (Nigella damascena)














Esta pequeña flor, que aparece anualmente por las zonas de pastos pedregosos de los Acantilados, tan inusual y peculiar, ha disparado la imaginación desde la antigüedad. Su fascinación venía dada, tanto por su singularidad y belleza, como por la atribución de  poderes mágicos. ¡Podría ser que los tuviera! El desarrollo de la “Fitoquímica” aún estaba en los albores, como para conocer y comprender, que utilizada en pequeñas diócesis (dosis) como diría mi amigo Manolo,  esta planta era idónea para las lombrices, dolores de cabeza, trastornos urinarios, promover la menstruación, etc. un sinfín de propiedades que la hacía casi mágica; pero por contra, utilizada en gran cantidad podía producir intoxicaciones. Nada que actualmente no sepamos. Incluso el agua, tan esencial para nuestra vida, cuando estamos deshidratados, tomadas en grandes cantidades también nos puede producir una intoxicación. ¡Hasta dónde hemos llegado! Claro, en tiempos tan remotos, era complicado dilucidar cual sería la cantidad idónea de la planta a tomar. Actualmente, su venta al público está prohibida o restringida por su toxicidad. Así, que desde aquí te hago un llamamiento, osado caminante; si cuando pasees por estos Acantilados sufres alguna de las dolencias antes mencionadas, y te encuentras con algunos ejemplares de nigella, deshecha la tentación de automedicarte y sigue los consejos de tu médico o médica de cabecera.

Para algunos, entre los que me encuentro, la nigella damascena es una planta que parece sacada de un cuento. Sus llamativas flores azules, rodeadas de las hojas de la base que parecen hilos, crean un efecto que las hacen única en el mundo vegetal, dando sensación que nos encontramos ante una flor que está siendo polinizada por varias arañas. En los Acantilados no es de las plantas abundantes, su presencia se enmarca en lugares muy concretos de pastos pedregosos trillados por la presencia de cabras y del trasiego de caminantes. Igualmente, al tratarse de una planta anual, habrá años en los que sean muy abundantes, y otros años donde aparezcan unos solos ejemplares.

Es originaria del sur de Europa, el norte de África y el suroeste de Asia. Se la denomina “damascena” por Damasco, la ciudad cercana a su hábitat natural.  Volvemos a Siria otra vez, de donde nos vino también de la ciudad de Alepo, el “pinus halepensis”. Y “nigella” por sus semillas negras, que son utilizadas como condimento por su sabor áspero y picante.

Poco más te puedo ofrecer de esta singular planta, agudo senderista. La magia de la naturaleza, es prudente y discreta. No utiliza redes sociales. Si tiene algo que decirte, te lo muestra. Eres tú en tus paseos y caminatas, quien lo ve solo si quieres verlo, y estás preparado para ello. Que en tus andanzas por estos Acantilados, tengas la suerte y la predisposición de encontrarte con esta singular flor.


 

Silene obtusifolia















Complicado ha sido encontrar imágenes para esta entrada sobre la silense obtusifolia. Su posible confusión con otras silenes, hace que haya que ir con pies de plomo para no introducir fotos que no pertenezcan a la especie. De todas maneras, observador caminante que te adentras por estos parajes, si has visto con detenimiento las imágenes que acompañan a esta entrada, y observas que se ha colado alguna, que no concuerde con la silene obtusifolia, házmelo llegar sin ningún tipo de problema. ¡Para determinadas especies hay que realizar una maestría en botánica! Aunque dichas especies, como las que nos ocupa tengan los roquedos calizos en acantilados marinos, como su hábitat natural; y ello, ya de por sí, restrinja bastante las especies que se adapten bien a tan inhóspito hábitat. Pero aún así, siempre hay algunas familias que tienen varias especies que nos puedan llevar a error.

La silense obtusifolia tiene una área bastante restringida. Rara en arenales costeros, pero como hemos dicho anteriormente, presente en roquedos costeros, la podemos encontrar en el sur de la Península Ibérica, Argelia, Marruecos y Canarias (Lanzarote). Es por lo tanto una planta difícil de encontrar y poder observar, aunque no es una rareza. Sólo necesitamos acercarnos a su hábitat habitual en la época adecuada y podemos observarla sin ningún tipo de problema. Es importante lo de la época adecuada, pues su vida en tan exigente hábitat, hace que su presencia sea durante un corto periodo de tiempo; y para más dificultad, durante ese año las lluvias no se han dejado de ver por esos parajes, todavía se reduce más su ¡Eso sí! Cuidado con no confundirla con la “colorata”, pues entre ambas las diferencias son mínimas, a no ser que recolectemos sus semillas y las comparemos. ¡¡¡Menos mal que no hay que hacer análisis genéticos!!! 

Como podemos deducir de todo lo escrito anteriormente, esta silene en los Acantilados, como no podría ser de otra forma, debido a las innumerables zonas de roquedos que hay, se pueden observar por varias zonas, unas más accesibles que otras, pero todas ellas tienen en común su situación cercana al mar. Aunque su número no es muy considerable, es en los años de bonanza en lluvias, donde su presencia si es más numerosa, y podemos encontrarla más fácilmente y disfrutar de su contemplación.

Así que osado caminante que te adentras por estos Acantilados, tendrás que refrescar tu rostro con las salpicaduras del mar, para poder contemplar esta bella, llamativa y escasa silene. ¡Qué tengas suerte! 


 

Ophrys fusca…… ¿ cuál de ellas?















A principio de enero, comenzaron a aparecer los primeros signos de orquídeas por los Acantilados. Las generosas y continuas lluvias caídas, han hecho que las hojas de estas diminutas y bellas flores, se hayan observado por los rincones de los Acantilados, apareciendo igualmente, los primeros ejemplares en fechas tan tempranas.

La preeminente especie que ha tenido el privilegio de concedernos su prematura contemplación ha sido la "Ophrys fusca": Abejera Oscura, Flor de abeja negra, Monito. Fácilmente reconocida al principio, cuando nos fuimos adentrando en el mundo de las orquídeas; veremos a continuación, que no es tan fácil de identificar las distintas especies, que nos vamos encontrando, como nos parecía. Al principio, no había ningún tipo de duda cuando encontrábamos una fusca, y confirmábamos su avistamiento. ¡¡¡¡ Pero…….. !!!!! Aquí empiece el problema y las dudas. Por tratarse de uno de los taxones que más variabilidad muestra en sus zonas de distribución, se han descrito especies, subespecies y variedades. Si a ello, unimos los recientes estudios biométricos y de polinización, cada vez van apareciendo nuevas especies, que unidos a las características del terreno y climatología, hacen que identificar una “fusca”, se convierta en realizar todo un master sobre el linaje y la historia de la familia Orchidaceae.

Pasemos a enumerar los individuos de dicha familia, que pertenecen al linaje de las “Ophrys”, y más concretamente a la especie “Fusca”, y que por condiciones y descripciones podemos encontrar en nuestros Acantilados. Según dicen los expertos, las primeras Fuscas en hacer su aparición, siempre esto hay que cogerlo con la prudencia de todas las afirmaciones que sobre la Naturaleza se hacen, es la “Ophrys fusca lupercalis”. Pero a la vez, pueden aparecer ejemplares de “Ophrys fusca bilunulata” y de “Ophrys fusca fusca”, ésta ultima, la que podríamos decir la fusca de toda la vida.
A continuación por orden de aparición, como si en un reparto cinematográfico fuese, pueden ir apareciendo ejemplares de “Ophrys fusca iricolor”, “Ophrys fusca funerea”, “Ophrys fusca lucentina”, "Ophrys fusca omegaifera”.

También hay que tener en cuenta que estos Acantilados en línea recta, se encuentran a pocos kilómetros de las costas marroquíes, y que tanto las montañas del Rif, que vemos al fondo en los días claros, como nuestra montañas, estuvieron unidas en un tiempo lejano; y, por capricho de un héroe, que no tenía otra cosa que hacer, le dio en uno de sus días de aburrimiento en separarlas. Especies de animales y plantas que estuvieron viviendo en armonía y vecindad fueron separadas, como hacen en nuestros días con naciones que nos son incómodas, esos imitadores de héroes, pero sin la épica y el glamour, de aquellos otros legendarios héroes. Y aquí entra en escena la “Ophrys fusca maghrebiaca”. Pero para rizar aún más el rizo, tenemos hasta nuestra propia y exclusiva fusca: “Ophrys fusca malacitana”.

¿Habrá tal profusión de especies, subespecies y variedades como aparecen? ¿No ocurrirá como con las aves, que siendo la misma ave, recibe diferentes nombres según la zona? ¿Pondrán los avances técnicos en cuestión todas las certezas? 

Así que osado y observador caminante que te has adentrado por estos Acantilados, y por casualidad te has topado con esta bella y singular "Ophrys". Tarea ardua se te presenta si quieres afinar de qué especie se trata, pero si quieres terminar pronto en su identificación puedes llamarla “Fusca” a secas. Todos te habremos entendido cuando intentes describirnos que “Ophry” has visto. Los puristas, puristas, siempre te pedirán más detalles para intentar afinar en su identificación. Para ellos, nunca te olvides de hacerle varias fotos. 


 

Frankenia corymbosa (tomillo sapero)















La Frankenia corymbosa o “tomillo sapero” es de las plantas que desde que te la encuentras, te das cuenta que no es nada común. Cierto que no es una planta rara de ver, y que no está en peligro de extinción, pero…….. los datos que se encuentran sobre ella, te hacen reflexionar.

Primeramente el nombre, tanto su nombre en latín como su nombre vulgar. El nombre genérico está dedicado a Johan Frankenius, médico y botánico sueco que vivió a caballo entre los siglos XV y XVI. Aquí nos encontramos su primera curiosidad. Siendo una planta presente en el Noroeste de Africa, Islas Chafarinas, Sureste de la Península, y más concretamente en Alicante, Almería, Granada y Murcia, recibe el nombre de un botánico sueco. ¿No había ningún botánico más cercano que la viese antes que Johan Frankenius, que le diese nombre?

Quizás en todo esto, tuvo que ver su nombre vulgar, “tomillo sapero”. Ningún botánico de reconocido prestigio, hubiera deseado que una planta con tal nombre, llevara para el resto de los días su nombre. Pues la “frankenia se parece a una planta de tomillo, pero en fea. Sin los atributos y reconocimientos que el tomillo. Para denigrarla un poco más, le añadieron “sapero”. Un tomillo pero feo como los sapos. Nada más lejos de la realidad, pues cuando aparecen los racimos de flores por toda la planta, la realzan con una singular belleza.

Otra de las características que la hace singular son, los lugares donde crece. Saladares, roquedos, depresiones salobres, arenas marítimas, margas trifásicas, son sus terrenos preferidos. Claro y como podéis imaginar; de saladares, roquedos marítimos y depresiones salobres, están los Acantilados bien servidos. Pero para poder observarla tendremos que acercarnos a los roquedos más expuestos a la influencia marina. No hay grandes poblaciones, pero su presencia, sobre todo en época de floración, se hace notar sobre dichos roquedos.

También su área de distribución la hace singular. Normalmente cuando leemos sobre el área de distribución de una especie, damos por concluyente que dicha planta sólo la podemos encontrar, en esa área, sin detenernos a pensar, que si hay zonas adyacentes con las mismas condiciones, la especie ha podido colonizar el área circundante y haya extendido su presencia por más zonas. Anteriormente escribíamos dónde estaba presente la “Frankenia”, y no se citaba la provincia de Málaga. Publicaciones posteriores y en la página web del Pabellón de Historia Natural de Almería la cita también en la provincia de Málaga en las comarcas de Ronda y la Axarquía.

En los Acantilados, es cierto que las poblaciones más importantes que he visto, se encuentran en la provincia de Málaga, a escasos metros con el límite de la provincia de Granada. Pero como los Acantilados no entran en esa guerra de límites fronterizos provinciales, sirvan estas imágenes para ofreceros la visión de la “frankenia corymbosa”en los Acantilados.

Así que audaz caminante que te adentras por el Paraje, tendrás que acercarte allí donde las salpicaduras de las olas, te refresquen la cara, para poder observar a este tomillo, que para siempre lleva el apellido de sapero. ¡Qué tengas suerte, y la observes en todo su esplendor de floración!