Nomeolvides (Utetheisa pulchella)















Nos encontramos ante una mariposa nocturna, que por necesidades del guión, ha modificado sus hábitos a claramente diurnos, por lo que no es ninguna extrañeza, verla volar a plena luz del día. Quizás por sus costumbres nocturnas, donde hay una menor pléyade de voraces depredadores, y donde se encontrara más segura y confiada, es una especie tranquila y fácil de fotografiar, ya que sus movimientos son lentos y sus vuelos cortos, aunque éstos últimos dependerá del grado de amenaza que detecte, pues hay ejemplares, que al menor movimiento no se les vuelve a ver las antenas. 

Como toda especie natural, no es conocida por un solo nombre. Entre otros, cuenta con el de nomeolvides, lacayo carmesí, punteado o palomita arlequín. De entre todos, el primero podríamos considerarlo como más original, pues sí que es bastante difícil, encontrarte con un ejemplar de “Utetheisa pulchella”, y que no puedas reconocerla y sobretodo, acordarte de su nombre científico. 

Sus colores tan intensos y llamativos que podemos observar al primer vistazo, no son por casualidad, como casi todo lo que nos muestra la sabia Naturaleza. Esos colores, nos advierten de su peligrosidad si es ingerida por cualquier depredador. Hasta sus orugas, que son igualmente coloridas, al sintetizar las sustancias de las plantas de las que se alimentan, también son venenosas. Llega hasta tal punto su amenaza, que se han descrito casos en que ejemplares que han caído en telarañas, las arañas han rechazado a esta especie como alimento. ¡La Utetheisa tenemos claro, que no se considerará en el futuro una especie de insecto de la que nos podamos alimentar!

Esta mariposa tan llamativa, tiene dos generaciones anuales. En nuestra provincia, la primera generación vuela principalmente en mayo, pero no suelen observarse muchos ejemplares. La segunda es mucho más abundante y emerge desde septiembre hasta noviembre, siendo octubre el mes con mayor número de observaciones. Durante el mes de noviembre en los Acantilados, un mes poco habitual para ver mariposas, hubo una abundancia inusual de ejemplares. Casi todas las mariposas que se veían volar o bien estaban posadas, eran Utetheisas.

En los Acantilados la podemos ver en prados, matorrales y herbazales, en zonas de caminos,  terrenos y parcelas abandonadas, e incluso en las hierbas que crecen entre las piedras de las eras abandonadas. 

Así que observador caminante que te adentras por estos parajes, si tus andanzas las realizas durante los meses de otoño, tendrías más posibilidades de encontrarte con esta llamativa mariposa nocturna, pero que va escogiendo la luz del día para su continuo ajetreo. ¡Qué la observación te llene de orgullo y satisfacción!


 

¿Homosexualidad?















Escabroso tema a pesar de que es tan antiguo, como la presencia misma, del hombre sobre la Tierra. La misma RAE, la define como una inclinación……. Como si el querer a otra persona, sea del sexo que sea, lo hiciésemos algo ladeados, y no se hiciera bien erguidos y con los pies bien asentados en el suelo. Los defensores y detractores esgrimen infinidad de argumentos para ver la homosexualidad como algo natural, o como algo contra natura. Lo que está claro, es que en los albores del “Homo tecnológicus”,  la homosexualidad sigue siendo perseguida y no aceptada por amplios sectores de la Humanidad.

En la Naturaleza, de la que venimos todos, parece ser que unas mil quinientas especies tienen comportamientos homosexuales, siendo el pingüino una de las especies donde primero se descubrió este comportamiento, aunque los trabajos realizados sobre el tema quedaron ocultos casi un siglo. Rápidamente se me ha venido a la cabeza, la homosexualidad del pingüino, con la de vestirse de frac (traje de pingüino) como sinónimo de elegancia en el atuendo del hombre. ¿Mensaje subliminal oculto de algún gurú homosexual de la moda, o simple coincidencia de colores en el vestir? ¡Ahí lo dejo!

La cabra montés se encuentra entre esas mil y pico especies, donde se vive la homosexualidad de forma natural. Se puede observa dicha conducta tanto en individuos jóvenes como en individuos adultos. Al principio, se podría ver como una conducta más de inicio, a lo que será el cortejo y cópula de la hembra en el período de celo, como ocurre con el chocar de cuernos. También en los primeros años, como antesala, de lo que será las grandes peleas para hacerse con los favores de las hembras. Pero lo que tienen de interesantes estos Acantilados, es que la densidad de cabras es muy alta, y la observación de las mismas se puede realizar a poca distancia y durante bastante tiempo. Las conductas que antes se veía esporádicamente, en estos parajes, se ven con bastante frecuencia. No sólo son los pequeños machos que intentan imitar las conductas de los ejemplares adultos; si no que ejemplares adultos, que con anterioridad han cortejado a una hembra, tienen el mismo comportamiento que los jóvenes. Terminados los intentos de monta antinaturales, por los ejemplares, la manada sigue su actividad normal, sin ningún tipo de discriminación ni señalamiento a los ejemplares implicados.

Sirvan estas imágenes para dar testimonio de que el comportamiento homosexual en la cabra es un hecho, aunque no generalizado, sí presente.

Así que permisible senderista, cuando en tus paseos por estos Acantilados te encuentres una escena parecida a las que mis fotografías muestran, no te escandalices, piensa que la sexualidad y la forma de amar, vivida con respeto por ambas partes, tienen muchas formas de expresarse.




 

Arañuela (Nigella damascena)














Esta pequeña flor, que aparece anualmente por las zonas de pastos pedregosos de los Acantilados, tan inusual y peculiar, ha disparado la imaginación desde la antigüedad. Su fascinación venía dada, tanto por su singularidad y belleza, como por la atribución de  poderes mágicos. ¡Podría ser que los tuviera! El desarrollo de la “Fitoquímica” aún estaba en los albores, como para conocer y comprender, que utilizada en pequeñas diócesis (dosis) como diría mi amigo Manolo,  esta planta era idónea para las lombrices, dolores de cabeza, trastornos urinarios, promover la menstruación, etc. un sinfín de propiedades que la hacía casi mágica; pero por contra, utilizada en gran cantidad podía producir intoxicaciones. Nada que actualmente no sepamos. Incluso el agua, tan esencial para nuestra vida, cuando estamos deshidratados, tomadas en grandes cantidades también nos puede producir una intoxicación. ¡Hasta dónde hemos llegado! Claro, en tiempos tan remotos, era complicado dilucidar cual sería la cantidad idónea de la planta a tomar. Actualmente, su venta al público está prohibida o restringida por su toxicidad. Así, que desde aquí te hago un llamamiento, osado caminante; si cuando pasees por estos Acantilados sufres alguna de las dolencias antes mencionadas, y te encuentras con algunos ejemplares de nigella, deshecha la tentación de automedicarte y sigue los consejos de tu médico o médica de cabecera.

Para algunos, entre los que me encuentro, la nigella damascena es una planta que parece sacada de un cuento. Sus llamativas flores azules, rodeadas de las hojas de la base que parecen hilos, crean un efecto que las hacen única en el mundo vegetal, dando sensación que nos encontramos ante una flor que está siendo polinizada por varias arañas. En los Acantilados no es de las plantas abundantes, su presencia se enmarca en lugares muy concretos de pastos pedregosos trillados por la presencia de cabras y del trasiego de caminantes. Igualmente, al tratarse de una planta anual, habrá años en los que sean muy abundantes, y otros años donde aparezcan unos solos ejemplares.

Es originaria del sur de Europa, el norte de África y el suroeste de Asia. Se la denomina “damascena” por Damasco, la ciudad cercana a su hábitat natural.  Volvemos a Siria otra vez, de donde nos vino también de la ciudad de Alepo, el “pinus halepensis”. Y “nigella” por sus semillas negras, que son utilizadas como condimento por su sabor áspero y picante.

Poco más te puedo ofrecer de esta singular planta, agudo senderista. La magia de la naturaleza, es prudente y discreta. No utiliza redes sociales. Si tiene algo que decirte, te lo muestra. Eres tú en tus paseos y caminatas, quien lo ve solo si quieres verlo, y estás preparado para ello. Que en tus andanzas por estos Acantilados, tengas la suerte y la predisposición de encontrarte con esta singular flor.