La mayoría de plantas que hemos ido nombrando en las entradas, contaban con una infinidad de nombres vulgares, por las que se conocían; así como por la cantidad de usos y propiedades beneficiosas que se les atribuían. Siento tener que comunicaros, que la especie de la que vamos a hablar a continuación , no cuenta con tan magníficas aptitudes, siendo como es, de la misma familia de los tomates y los pimientos. Pero todos sabemos, de que por pertenecer a una familia de alto linaje, no lleva implícito el que desarrolles todos los aspectos positivos de ese linaje. ¡Ovejas negras siempre ha habido! Por algunos nombres vulgares por lo que es conocida, podemos hacernos una idea de por dónde van los tiros, pero a su favor debemos decir, que si la Naturaleza ha contando con ella a lo largo de toda su existencia, es por que tiene su importancia y su relevancia. Aunque a decir verdad, muy extendida no está. La Naturaleza decidió que sólo la disfrutásemos la zona Oeste del Mediterráneo, tratándose de un endemismo Iberoafricano.
Para ser todavía una planta nada convencional, nos encontramos ante una planta caduca, pero que al contrario de las plantas caducas que conocemos, que se quedan sin hojas durante el invierno, la Witania pierde sus hojas durante el verano. La veremos durante esta estación como una planta seca, como le pasa también a la esparraguera; pero en realidad se encuentra, en un periodo de latencia, esperando esas lluvias que les harán rebrotar hasta convertirlas en unas plantas y arbustos lustrosos. Es parte de su ciclo vital. Es la forma que tiene de sobrevivir a los tórridos veranos, la estación más desfavorable.
En los Acantilados la podemos observar sobre todo en laderas y roquedos calizos. Es bastante abundante, formándose plantas y arbustos de cierto porte. Fácilmente identificables sobretodo como hemos dicho, tras las primeras lluvias, donde podemos contemplar como va renaciendo la planta y apareciendo esas inconfundibles hojas verdes llamativas, en los tallos resecos del verano.
La utilización de la Witania frutescens ha sido escasa, en algunas zonas, como pasto para el ganado casi exclusivamente de cabras, y de forma muy localizada como combustible para hornos. No hay muchos datos sobre el tema, en los Acantilados su utilización sería como combustible, donde competiría con el boj, en los diferentes hornos de cal esparcidos por sus barrancos. En la medicina Natural, debido a su fama de tóxica, se ha utilizado con mucha cautela, destacando la elaboración de cataplasmas con sus hojas, para el tratamiento de las heridas.
Así que observador caminante, tendrás que elegir las épocas posteriores a las lluvias, para poder contemplar en todo su esplendor esta planta. No te decepcionará. Si por contra, sólo deambulas por estos Parajes durante la época estival para disfrutar de sus playas y calas, ten por seguro, que serás incapaz de identificar el amasijo de tallos secos, que se muestran junto a sendas y roquedos por los que caminarás.
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