Halcón peregrino (Falco peregrinus)















De este halcón podríamos escribir páginas y páginas, alabando su velocidad, su pericia en el vuelo, la persecución de sus presas, su cotizada posesión por parte de los cetreros, los trapicheos que propician su cría y su comercialización, donde la mayoría de los ejemplares dicen proceder de cría en “cautividad”,…………..

Lo que sí es cierto, es que poder contemplar en vuelo a esta rapaz, es todo un espectáculo; y si puedes contemplar un lance en plena naturaleza, eso es ya, el no va más.

Nuestros Acantilados con sus paredes inaccesibles que caen en vertical adentrándose en el mar, cuentan cómo no, con su halcón peregrino. Por razones obvias, ni vamos a decir las posibles parejas existentes, ni los lugares por donde pueden moverse. Aunque, como ocurre con los machos de cabra montés, los cetreros que buscan ese maravilloso ejemplar de halcón criado en “cautividad”, tendrá más que vigilado a nuestro protagonista por estos Acantilados, y tienen más datos de los que yo pueda dar en esta entrada. En favor de nuestro protagonista podemos decir, que Medio Ambiente lleva los últimos años vigilando los nidos de estas rapaces, para que sus crías no pasen de forma misteriosa, de nacer en libertad a nacer en cautividad, por ingeniosos ardides de cetreros sin escrúpulos. 

El halcón peregrino en los Acantilados, ha sido el gran depredador de aves durante bastantes años. Actualmente, se siente desplazado y también en peligro, por la pareja de búhos reales, que se han asentado cerca de su territorio. Pero la Naturaleza lleva miles de años albergando búhos y halcones, y éstos últimos pese a verse en inferioridad con tal imponente adversario, sigue adelante sacando a sus crías a pesar de la grave amenaza. Los jóvenes ejemplares llenan los Acantilados con sus chillidos solicitando la comida o la presencia de alguno de sus progenitores; y los chillidos de los adultos, indicando de la presencia de algún  peligro a sus retoños. Cuando los jóvenes ya están con la energía suficiente, pero no con la experiencia deseada, se atreven con cualquier ave que pase volando por su zona. No es difícil observar como las crías de gaviotas o de cuervos, de mayor tamaño, son acosadas por los ejemplares jóvenes, que más de una vez, se encuentran en situaciones embarazosas, cuando gaviotas o cuervos adultos acuden en defensa de sus retoños. 

Podemos decir, que los halcones en los Acantilados, pese a ser tan deseados, gozan de buena salud y sacan adelante cada año sus crías. Quizás la presencia constante de senderistas a cualquier hora del día, y por cualquier zona, tienen a raya a esos personajes sin escrúpulos.

Así que observador y perspicaz caminante que recorres estos Acantilados, que tengas la suerte de poder observa en vuelo o parado a esta rapaz, y si ya tienes la oportunidad de contemplar un lance de caza, ya me cuentas.


 

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