Alcaudón común (Lanius senator)















Nuestro protagonista, es un ave típica del paisaje mediterráneo, adaptándose bien a cualquier tipo de terreno, desde dehesas hasta pastizales, almendrales u olivares, e incluso a sotos fluviales. Es considerada como una de las rapaces más pequeña de la Península, que se alimenta de insectos, pequeños mamíferos y reptiles. Recientes estudios han comprobado que también caza pequeñas aves como currucas, zarceros o mosquiteros, que quedan debilitadas tras pasar un barrera geográfica debilitante, como el desierto, o la franja de mar que separa Europa de África; con la singular costumbre de empalar algunas de sus presas en arbustos espinosos, que los utilizará como despensa.

El alcaudón suele llegar a los Acantilados a comienzos de la primavera, por lo tanto es considerada como una especie estival. Al contrario de otras aves, que suelen verse con más frecuencia en el paso migratorio postnupcial (septiembre), el alcaudón se observa mejor en el paso prenupcial. Hay un mayor número de ejemplares por cualquiera de las zonas de los Acantilados, aunque la gran mayoría de ellas, seguirán hacia el centro y oeste de la Península para sus lugares de cria. Pocos ejemplares se quedarán por los Acantilados, en algunas ocasiones, cuando las condiciones han sido muy adversas, ni un ejemplar de alcaudón hemos podido observar durante el verano. Es lo que ha ocurrido los últimos años, donde la grave sequía que se ha vivido por la zona, ha hecho que su presencia haya sido nula durante el periodo de cria. 

El alcaudón es una ave bastante fácil de observar y de diferenciar, a pesar de ser un pájaro bastante tímido, pero su figura posada sobre las ramas altas de arbusto, vallas, cables eléctricos o muros, es bastante corriente. Su gran cabeza rojiza, y sus colores blanco y negro del cuerpo, la hace un ave bastante sencilla de identificar. Así, como su vuelo en picado para capturar algunas de sus presas, y vuelta a posarse en el mismo posadero, desde el que salió. Más a error nos puede llevar a identificarlas en su estadio de inmaduro, pues podemos confundirlas con otras aves, pero será su gran cabeza y su fuerte pico quienes nos saquen rápidamente de dudas.

Aunque el número de ejemplares a nivel nacional es bastante elevado, la población se considera que ha descendido un cincuenta por ciento, encontrándose en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, pero no en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, con un consecuente descenso poblacional, debido a la pérdida de territorios y cambios en las prácticas agrarias.

Así que observador caminante que apareces por primavera o verano por estos Acantilados, si has leído el texto anterior, verás que la observación de esta pequeña rapaz, está muy condicionada por las circunstancias climáticas. Los Acantilados son muy chiquitos y dan para lo que dan. Espero que cuando hayas elegido caminar por sus veredas las condiciones sean propicias y puedas observar esta pequeña y aguerrida ave. 






 

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