Frankenia corymbosa (tomillo sapero)















La Frankenia corymbosa o “tomillo sapero” es de las plantas que desde que te la encuentras, te das cuenta que no es nada común. Cierto que no es una planta rara de ver, y que no está en peligro de extinción, pero…….. los datos que se encuentran sobre ella, te hacen reflexionar.

Primeramente el nombre, tanto su nombre en latín como su nombre vulgar. El nombre genérico está dedicado a Johan Frankenius, médico y botánico sueco que vivió a caballo entre los siglos XV y XVI. Aquí nos encontramos su primera curiosidad. Siendo una planta presente en el Noroeste de Africa, Islas Chafarinas, Sureste de la Península, y más concretamente en Alicante, Almería, Granada y Murcia, recibe el nombre de un botánico sueco. ¿No había ningún botánico más cercano que la viese antes que Johan Frankenius, que le diese nombre?

Quizás en todo esto, tuvo que ver su nombre vulgar, “tomillo sapero”. Ningún botánico de reconocido prestigio, hubiera deseado que una planta con tal nombre, llevara para el resto de los días su nombre. Pues la “frankenia se parece a una planta de tomillo, pero en fea. Sin los atributos y reconocimientos que el tomillo. Para denigrarla un poco más, le añadieron “sapero”. Un tomillo pero feo como los sapos. Nada más lejos de la realidad, pues cuando aparecen los racimos de flores por toda la planta, la realzan con una singular belleza.

Otra de las características que la hace singular son, los lugares donde crece. Saladares, roquedos, depresiones salobres, arenas marítimas, margas trifásicas, son sus terrenos preferidos. Claro y como podéis imaginar; de saladares, roquedos marítimos y depresiones salobres, están los Acantilados bien servidos. Pero para poder observarla tendremos que acercarnos a los roquedos más expuestos a la influencia marina. No hay grandes poblaciones, pero su presencia, sobre todo en época de floración, se hace notar sobre dichos roquedos.

También su área de distribución la hace singular. Normalmente cuando leemos sobre el área de distribución de una especie, damos por concluyente que dicha planta sólo la podemos encontrar, en esa área, sin detenernos a pensar, que si hay zonas adyacentes con las mismas condiciones, la especie ha podido colonizar el área circundante y haya extendido su presencia por más zonas. Anteriormente escribíamos dónde estaba presente la “Frankenia”, y no se citaba la provincia de Málaga. Publicaciones posteriores y en la página web del Pabellón de Historia Natural de Almería la cita también en la provincia de Málaga en las comarcas de Ronda y la Axarquía.

En los Acantilados, es cierto que las poblaciones más importantes que he visto, se encuentran en la provincia de Málaga, a escasos metros con el límite de la provincia de Granada. Pero como los Acantilados no entran en esa guerra de límites fronterizos provinciales, sirvan estas imágenes para ofreceros la visión de la “frankenia corymbosa”en los Acantilados.

Así que audaz caminante que te adentras por el Paraje, tendrás que acercarte allí donde las salpicaduras de las olas, te refresquen la cara, para poder observar a este tomillo, que para siempre lleva el apellido de sapero. ¡Qué tengas suerte, y la observes en todo su esplendor de floración!


 

Halcón peregrino (Falco peregrinus)















De este halcón podríamos escribir páginas y páginas, alabando su velocidad, su pericia en el vuelo, la persecución de sus presas, su cotizada posesión por parte de los cetreros, los trapicheos que propician su cría y su comercialización, donde la mayoría de los ejemplares dicen proceder de cría en “cautividad”,…………..

Lo que sí es cierto, es que poder contemplar en vuelo a esta rapaz, es todo un espectáculo; y si puedes contemplar un lance en plena naturaleza, eso es ya, el no va más.

Nuestros Acantilados con sus paredes inaccesibles que caen en vertical adentrándose en el mar, cuentan cómo no, con su halcón peregrino. Por razones obvias, ni vamos a decir las posibles parejas existentes, ni los lugares por donde pueden moverse. Aunque, como ocurre con los machos de cabra montés, los cetreros que buscan ese maravilloso ejemplar de halcón criado en “cautividad”, tendrá más que vigilado a nuestro protagonista por estos Acantilados, y tienen más datos de los que yo pueda dar en esta entrada. En favor de nuestro protagonista podemos decir, que Medio Ambiente lleva los últimos años vigilando los nidos de estas rapaces, para que sus crías no pasen de forma misteriosa, de nacer en libertad a nacer en cautividad, por ingeniosos ardides de cetreros sin escrúpulos. 

El halcón peregrino en los Acantilados, ha sido el gran depredador de aves durante bastantes años. Actualmente, se siente desplazado y también en peligro, por la pareja de búhos reales, que se han asentado cerca de su territorio. Pero la Naturaleza lleva miles de años albergando búhos y halcones, y éstos últimos pese a verse en inferioridad con tal imponente adversario, sigue adelante sacando a sus crías a pesar de la grave amenaza. Los jóvenes ejemplares llenan los Acantilados con sus chillidos solicitando la comida o la presencia de alguno de sus progenitores; y los chillidos de los adultos, indicando de la presencia de algún  peligro a sus retoños. Cuando los jóvenes ya están con la energía suficiente, pero no con la experiencia deseada, se atreven con cualquier ave que pase volando por su zona. No es difícil observar como las crías de gaviotas o de cuervos, de mayor tamaño, son acosadas por los ejemplares jóvenes, que más de una vez, se encuentran en situaciones embarazosas, cuando gaviotas o cuervos adultos acuden en defensa de sus retoños. 

Podemos decir, que los halcones en los Acantilados, pese a ser tan deseados, gozan de buena salud y sacan adelante cada año sus crías. Quizás la presencia constante de senderistas a cualquier hora del día, y por cualquier zona, tienen a raya a esos personajes sin escrúpulos.

Así que observador y perspicaz caminante que recorres estos Acantilados, que tengas la suerte de poder observa en vuelo o parado a esta rapaz, y si ya tienes la oportunidad de contemplar un lance de caza, ya me cuentas.


 

El “Chozo” del Carrizal















Los Acantilados tiene un clima tan benigno en cualquier época del año, que atraen a multitud de personas que desean pasar sus días de asueto por estos parajes. Hay quienes se hospedan en los distintos hoteles de las ciudades aledañas; hay quienes pasan su días de relax en lujosas villas ofrecidas en portales del universo internauta; hay quienes buscan casitas más humildes y apartadas de la civilización; o hay quienes se hospedan en las distintas construcciones abandonadas, casi derruidas que aparecen por distintos puntos de los Acantilados; o quienes, simplemente optan por construirse su propio habitáculo para residir durante cierto tiempo por estos rincones.

Si buscamos la palabra “choza” en el diccionario nos encontramos con la siguiente definición: ”Construcción rústica pequeña, de materiales pobres, destinada a refugio o vivienda”. Pero si ya definimos una construcción como “chozo”, la simple “o” que le cambiamos, significa que dicha construcción es aún más rústica y pobre que la choza. 

Como “chozo” podemos definir esta construcción situada en un magnífico balcón natural que se asoma a la inmensidad del mar. Es lo que se llama una morada con vistas, y además, con vistas espléndidas. Casi todo el tiempo está deshabitada, pero por aquí no es ningún problema, estamos acostumbrados a ver las persianas bajadas hasta de las mansiones más lujosas, casi todo el año. Sus propietarios como tendrán el dinero por castigo, se permiten el lujo de tenerlas como segunda, tercera o cuarta vivienda. ¡Vaya usted a saber! ¿Por qué las personas humildes no se pueden permitir semejante lujo, de dejar su chozo alguna temporada deshabitado?

No se conoce el nombre del autor de tal construcción, tampoco el de su inquilino o inquilinos. Ni hemos intentado acudir al registro de la propiedad, para indagar si ha sido escriturada. Tampoco sabemos dónde podemos llamar para alquilarla. Por los portales de Internet dedicados a tales menesteres no aparece. ¡Algo extraño en estos tiempos! Porque con esas vistas en primerísima línea de playa, sería un producto apetitoso para los chacales de la especulación y del negocio turístico.
Pero ha pasado desapercibida a tales vaivenes lucrativos y ha sido capaz de resistir a los temporales de Levante que por estos lugares se dejan sentir con bastante fuerza. ¡Que no es poca faena!

¡ Más sencilla no puede ser, y a duras penas, este chozo sigue en pie! ¡Que sea por muchos años y pueda servir de refugio a quien desee pasar una “temporadita” en tan magnífica zona!